sábado, 28 de marzo de 2015

YORKLANDIA Y BANANALANDIA

Por Juantxo García


Un buen día los estrategas de Yorklandia deciden que en Bananalandia el gobierno “populista” ha llegado demasiado lejos y que es hora de cortar por lo sano.

Con conexiones en el ejército bananalandés, los servicios secretos de Yorklandia deciden sentar las bases de un golpe de Estado, a ser posible con la cabeza del líder “populista” en bandeja de plata. Los capitostes de la burguesía local están encantadísimos con la propuesta de apartar a la “mugre” del poder.

El día D llega tras una agitada campaña de la prensa burguesa que acusa a los “populistas” de “vendidos a Rusia” y “narcotraficantes”. El líder “populista” es asesinado pero la cosa, como no podía ser de otra manera, se presenta como un suicidio. Asume el poder en Bananalandia una junta “gorila” que, desde el primer minuto, se endeuda con la metrópoli, con los amos; esto es, con Yorklandia.

Tras un par de años de creciente impopularidad “gorila”, quienes desde Yorklandia planificaron la caída de los “populistas”, deciden que ha llegado el momento de aplicar un plan a la inversa: “democratizar” al gobierno “gorila” en tres fases: A) período aperturista. B) legalización de los partidos políticos prohibidos por la junta “gorila”. C) elecciones generales.

Así sucede con precisión de reloj suizo.

Y el poder pasa del “gorila” López al “democristiano” o “socialdemócrata” (valga la redundancia) Martínez. Bananalandia se ha endeudado hasta lo indecible. Los ciudadanos bananalandeses deben hasta el aire que respiran, pero el “democristiano” o “socialdemócrata” (valga la redundancia) Martínez, en su primera declaración pública (a la que asiste el presidente de Yorklandia), procede a “tranquilizar los mercados”, a “asumir los compromisos adquiridos” y, ¡faltaría más!, a “estrechar los lazos de amistad con ese gran país, luz y guía de la humanidad, que es Yorklandia”.

¿A quién le van a endosar la deuda las nuevas autoridades “democráticas” de Bananalandia? ¿Al ex gobierno “gorila”? No, los “gorilas” cambiaron el gorro de plato por la guayabera de colorines y ahora residen en las playas de Miami, tomando el sol entre daiquiri y daiquiri. La deuda la tiene que pagar el pueblo y, además, la tiene que pagar con sangre, sudor, lágrimas y desorbitados intereses. Democráticamente, “of course”.

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